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Cómo Dar de Baja Equipos de Cómputo en tu Empresa: Guía Paso a Paso

7 marzo 2026 · 14 min de lectura

Dar de baja equipos de cómputo es una de esas tareas que toda empresa enfrenta pero pocas ejecutan correctamente. Ya sea por falta de un proceso definido, desconocimiento de las obligaciones fiscales o simplemente por inercia, miles de laptops, servidores y equipos de escritorio se acumulan en bodegas corporativas sin que nadie se haga responsable de su disposición formal. El resultado: riesgos de seguridad de datos, costos ocultos de almacenamiento, distorsiones contables y oportunidades perdidas de recuperación de valor.

Esta guía está diseñada para directores de TI y responsables de administración en empresas mexicanas que necesitan establecer un proceso profesional, completo y documentado para la baja de activos tecnológicos. Cubrimos desde la definición formal del concepto hasta un checklist ejecutable, pasando por los requisitos fiscales del SAT, el borrado certificado de datos y las opciones de disposición final que maximizan el valor recuperado.

¿Qué significa dar de baja un equipo de cómputo?

Dar de baja un equipo de cómputo es el proceso formal mediante el cual una organización retira un activo tecnológico de su operación, lo elimina de sus registros contables y determina su destino final. No se trata simplemente de dejar de usar una laptop o un servidor: es un procedimiento que involucra dimensiones contables, operativas, de seguridad de información y ambientales, cada una con sus propios requisitos y responsabilidades.

Es fundamental distinguir entre dos conceptos que frecuentemente se confunden:

Baja contable

La baja contable es el proceso administrativo y fiscal mediante el cual se elimina un activo fijo de los libros contables de la empresa. Implica reconocer que el bien ya no tiene valor económico para la organización —o que su valor en libros ha llegado a cero por depreciación completa— y registrar formalmente su salida del patrimonio corporativo. La baja contable tiene implicaciones directas en la declaración de impuestos, el balance general y el cálculo de depreciación fiscal ante el SAT. Esta baja puede ocurrir aunque el equipo físicamente siga en la empresa, lo cual crea una discrepancia problemática que abordaremos más adelante.

Disposición física

La disposición física se refiere al destino material del equipo: ¿qué se hace con él una vez que se retira de la operación? Las opciones incluyen remarketing (venta en mercados secundarios), donación a instituciones educativas o sin fines de lucro, reciclaje de componentes y materiales, o en casos excepcionales, destrucción física. La disposición física requiere un paso previo crítico: el borrado certificado de todos los datos almacenados en el equipo.

Un proceso de baja profesional alinea ambas dimensiones. El equipo se retira de la operación, se sanitizan sus datos, se documenta todo el proceso para efectos fiscales y se canaliza hacia la opción de disposición que maximice el valor recuperado —o al menos minimice los costos y riesgos involucrados. Cuando estas dimensiones se manejan de forma descoordinada, surgen los problemas: equipos dados de baja contablemente pero acumulados físicamente en bodegas, equipos vendidos informalmente sin borrado de datos, o equipos donados sin documentación fiscal que respalde la deducción.

¿Cuándo es momento de dar de baja tus equipos?

Determinar el momento óptimo para dar de baja un equipo de cómputo es una decisión estratégica que balancea costos operativos, valor residual, riesgo de seguridad y eficiencia productiva. Dar de baja demasiado pronto implica desperdiciar vida útil; hacerlo demasiado tarde significa acumular costos de mantenimiento, riesgos de seguridad y pérdida de valor en el mercado secundario. Estos son los indicadores principales que señalan que un equipo está listo para su baja:

Depreciación contable completa

En México, la Ley del Impuesto sobre la Renta (LISR) establece un porcentaje máximo de depreciación anual del 30% para equipos de cómputo, lo que significa que un equipo se deprecia completamente en aproximadamente 3 años y 4 meses. Una vez que el valor en libros llega a cero, el activo sigue existiendo físicamente pero ya no aporta beneficios fiscales por depreciación. Este es un momento natural para evaluar su baja.

Costos de mantenimiento que superan el valor del equipo

Cuando las reparaciones, refacciones, soporte técnico y tiempo de inactividad asociados a un equipo superan el costo de reemplazarlo, la ecuación económica dicta su retiro. Este punto de inflexión típicamente se alcanza entre el tercer y quinto año de operación, dependiendo de la calidad del equipo y la intensidad de uso.

Incompatibilidad con software actual

La incapacidad de ejecutar las versiones más recientes del sistema operativo, aplicaciones de productividad, herramientas de seguridad o software empresarial es una señal crítica. Un equipo que no puede recibir actualizaciones de seguridad se convierte en un vector de riesgo para toda la red corporativa.

Fin de soporte del fabricante

Cuando el fabricante declara el fin de vida (End of Life) o fin de soporte (End of Support) de un modelo, las actualizaciones de firmware, drivers y parches de seguridad dejan de estar disponibles. Operar equipos sin soporte del fabricante incrementa significativamente el riesgo de incidentes de seguridad y fallas no recuperables.

Vencimiento de contratos de leasing

Para las empresas que adquieren equipos bajo esquemas de arrendamiento financiero u operativo, el vencimiento del contrato de leasing marca un momento natural de decisión: renovar el contrato, ejercer la opción de compra o devolver los equipos. Este ciclo, típicamente de 3 a 4 años, establece una cadencia predecible para la gestión de la baja.

Si necesitas una metodología más detallada para determinar el timing ideal de renovación en tu organización, consulta nuestra guía sobre cuándo renovar tu parque tecnológico, donde analizamos los factores financieros, operativos y estratégicos que intervienen en esta decisión.

El proceso paso a paso para dar de baja equipos de TI

Un proceso de baja profesional sigue una secuencia lógica que garantiza que cada dimensión —operativa, de seguridad, contable y ambiental— se atienda en el orden correcto. Saltar pasos o alterar la secuencia genera riesgos innecesarios. A continuación, detallamos cada fase del proceso:

Paso 1: Inventario y clasificación de activos

El primer paso es identificar y documentar todos los equipos candidatos a baja. Esto requiere un inventario actualizado que incluya, como mínimo: número de serie, modelo, fecha de adquisición, valor original de compra, valor en libros (depreciación acumulada), ubicación física, usuario asignado y estado operativo. Clasifica los equipos por categoría (laptops, desktops, servidores, monitores, equipo de red, periféricos) y por condición (funcional, funcional con limitaciones, no funcional).

Paso 2: Evaluación de valor residual

Antes de decidir el destino de cada equipo, es fundamental conocer su valor en el mercado secundario. Un equipo con 3 años de antigüedad puede conservar entre el 10% y el 35% de su valor original, dependiendo del fabricante, modelo, especificaciones y condición física. Esta evaluación determina si conviene vender (remarketing), donar o reciclar. Para estimar el valor de tus activos, utiliza nuestra calculadora de valor residual de equipos de TI.

Paso 3: Borrado certificado de datos

Ningún equipo debe salir de la organización sin un borrado verificable de toda la información almacenada. Este paso es crítico y no negociable, independientemente del destino final del equipo. Un formateo simple o la eliminación de archivos no es suficiente: se requiere un borrado certificado bajo estándares internacionales como NIST 800-88. Profundizaremos en este punto en la sección dedicada al borrado de datos más adelante.

Paso 4: Documentación contable y fiscal

Genera la documentación necesaria para respaldar la baja ante el SAT y para tus registros internos. Esto incluye: acta de baja firmada por los responsables, dictamen técnico que justifique la baja, certificado de borrado de datos, valuación del activo para efectos fiscales y, en su caso, CFDI de enajenación (si se vende) o comprobante de donación (si se dona). La documentación fiscal es fundamental para evitar contingencias con la autoridad tributaria.

Paso 5: Disposición final

Con los datos borrados y la documentación completa, el equipo se canaliza a su destino final según la evaluación de valor residual: remarketing (venta en mercado secundario para recuperar valor), donación a instituciones autorizadas (generando beneficio fiscal), o reciclaje responsable de componentes y materiales (para equipos sin valor de reventa). La elección entre estas opciones depende del estado del equipo, su valor residual y la estrategia de la organización.

Requisitos contables y fiscales en México

La baja de activos fijos tecnológicos en México está sujeta a regulaciones contables y fiscales específicas que las empresas deben cumplir para evitar contingencias con las autoridades. Ignorar estos requisitos puede resultar en multas, recargos o rechazo de deducciones fiscales. Estos son los puntos clave:

Depreciación fiscal según la LISR

El artículo 34, fracción VII de la Ley del Impuesto sobre la Renta establece una tasa máxima de depreciación del 30% anual para equipos de cómputo electrónico (computadoras, laptops, servidores, impresoras). Esto significa que a efectos fiscales, un equipo adquirido en enero de 2023 estaría completamente depreciado para abril o mayo de 2026. Cuando un activo se da de baja antes de completar su depreciación, la parte no depreciada puede deducirse como pérdida por enajenación o como gasto del ejercicio, siempre que se cuente con la documentación soporte.

NIF C-6: Propiedades, planta y equipo

La Norma de Información Financiera C-6 establece los criterios contables para el reconocimiento, valuación y baja de activos fijos. Bajo esta norma, un activo debe darse de baja cuando ya no cumple con la definición de activo —es decir, cuando ya no se espera obtener beneficios económicos futuros de su uso. La NIF C-6 requiere que la baja se registre reconociendo la diferencia entre el valor neto en libros y el valor de recuperación (precio de venta, en su caso) como una ganancia o pérdida en resultados del periodo.

CFDI y comprobación fiscal

Si los equipos se venden (remarketing), la transacción debe documentarse con un Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) que ampare la enajenación del bien. El CFDI debe incluir la descripción detallada del equipo, número de serie, valor de la operación y los impuestos correspondientes. En caso de donación a instituciones autorizadas como donatarias por el SAT, se requiere el comprobante fiscal de la donación para poder deducirla.

Actas de destrucción y dictamen de activo fijo

Cuando los equipos se destruyen o reciclan sin generar valor de venta, la empresa debe documentar el proceso mediante un acta de destrucción que detalle los activos eliminados, el método de destrucción o reciclaje utilizado y los testigos del proceso. Para volúmenes significativos o cuando el valor acumulado de los activos dados de baja es material, es recomendable contar con un dictamen de auditor externo que avale el proceso y pueda presentarse ante la autoridad fiscal en caso de revisión.

Consideraciones de IVA

La venta de equipos de cómputo usados está sujeta a IVA. Si el equipo se vendió a un precio inferior a su valor en libros, la diferencia constituye una pérdida deducible. Si se vendió por encima del valor en libros (poco común en tecnología), la diferencia es una ganancia gravable. Es fundamental que el área fiscal de la empresa participe en la planificación de la baja para optimizar el impacto tributario.

Borrado de datos: el paso que nadie puede saltarse

De todos los pasos en el proceso de baja de equipos, el borrado de datos es el que mayores consecuencias tiene cuando se ejecuta mal o simplemente se omite. Un equipo que sale de la organización con datos recuperables —por mínimos que parezcan— representa una brecha de seguridad potencial con implicaciones legales, financieras y reputacionales.

El estándar: NIST 800-88

La publicación especial 800-88 del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) es el referente internacional para la sanitización de medios de almacenamiento. Define tres niveles de sanitización: Clear (sobreescritura lógica de datos, suficiente para la mayoría de los escenarios corporativos), Purge (métodos avanzados que hacen los datos irrecuperables incluso con técnicas forenses) y Destroy (destrucción física del medio, reservada para información clasificada o cuando los otros métodos no son viables). Cada dispositivo en tu proceso de baja debe sanitizarse al nivel apropiado según la sensibilidad de la información que contiene. Para conocer en detalle las metodologías y cómo se aplican en un contexto empresarial, consulta nuestra guía sobre borrado certificado de datos bajo NIST 800-88.

Riesgos de no borrar correctamente

Un formateo rápido o la eliminación de archivos no destruye los datos: simplemente elimina las referencias del sistema de archivos, pero la información permanece en los sectores del disco duro y puede recuperarse con herramientas básicas de recuperación de datos. Los riesgos concretos incluyen: exposición de información personal de empleados y clientes, filtración de propiedad intelectual y secretos comerciales, vulneración de contratos de confidencialidad con clientes, acceso no autorizado a credenciales, contraseñas y tokens de acceso almacenados, y daño reputacional si la brecha se hace pública.

Obligaciones bajo la LFPDPPP

La Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares (LFPDPPP) obliga a las empresas a implementar medidas de seguridad para la protección de datos personales durante todo su ciclo de vida, incluyendo su destrucción cuando dejan de ser necesarios. La omisión de un borrado adecuado al dar de baja equipos que contienen datos personales puede constituir una violación a esta ley, con sanciones que van desde los 100 hasta los 320,000 días de salario mínimo, además de la responsabilidad civil correspondiente.

La recomendación es clara: antes de que cualquier equipo salga de tu control, asegúrate de que pase por un proceso de borrado seguro de datos profesional que genere un certificado individual verificable por cada dispositivo procesado.

Opciones de disposición final

Una vez que los equipos están inventariados, evaluados, sanitizados y documentados, es momento de determinar su destino final. La elección correcta depende del estado del equipo, su valor residual, la estrategia corporativa y las consideraciones ambientales de la organización. Estas son las tres opciones principales, ordenadas de mayor a menor valor de recuperación:

Remarketing: convertir activos en valor

El remarketing consiste en la venta de equipos usados en mercados secundarios, ya sea a distribuidores especializados, empresas que operan con equipos reacondicionados o directamente a usuarios finales. Es la opción que mayor retorno económico genera y la que debería considerarse primero para todo equipo que aún sea funcional. Los equipos de marcas premium (Lenovo ThinkPad, HP EliteBook, Dell Latitude) con menos de 4 años de antigüedad y en buen estado conservan un valor residual significativo. Un programa de recuperación de valor de activos profesional puede transformar lo que antes era un costo (el reciclaje) en un ingreso neto para la organización.

Donación: beneficio fiscal y social

Donar equipos a instituciones educativas, organizaciones sin fines de lucro o entidades gubernamentales genera un doble beneficio. Por un lado, el beneficio social de extender la vida útil de equipos funcionales a comunidades que los necesitan. Por otro, el beneficio fiscal: las donaciones a instituciones autorizadas como donatarias por el SAT son deducibles de impuestos. Para que la deducción sea válida, es necesario obtener el comprobante fiscal correspondiente y asegurarse de que la institución receptora cuente con la autorización vigente del SAT. Es importante enfatizar que incluso los equipos donados deben pasar por un borrado certificado de datos antes de la entrega.

Reciclaje: la última opción responsable

El reciclaje debe ser la vía de disposición para equipos que no tienen valor de reventa ni condiciones para ser donados: equipos con daño físico severo, componentes obsoletos sin demanda en el mercado secundario, o materiales que solo pueden recuperarse mediante procesos de reciclaje industrial. Aunque el reciclaje rara vez genera un retorno económico directo (y frecuentemente tiene un costo), es la opción ambientalmente responsable frente a la alternativa de enviar equipos a rellenos sanitarios. La clave es entender la diferencia entre reciclaje y reacondicionamiento para asegurarte de que no estás reciclando equipos que aún tienen valor de mercado.

Un proveedor profesional de ITAD (disposición de activos de TI) evalúa cada equipo individualmente y lo canaliza a la opción que maximiza el valor recuperado, documentando todo el proceso para efectos fiscales y de cumplimiento.

Errores comunes al dar de baja equipos

En nuestra experiencia gestionando activos tecnológicos para empresas mexicanas, estos son los errores que más frecuentemente encontramos y que mayor impacto negativo generan:

1. Acumular equipos en bodegas sin plan de disposición

Es el error más común y el más costoso a largo plazo. Cada metro cuadrado de bodega corporativa tiene un costo. Cada mes que un equipo permanece almacenado, su valor residual disminuye. Un lote de laptops almacenado durante 12 meses puede perder entre el 20% y el 40% de su valor de remarketing. Además, los equipos almacenados siguen apareciendo en inventarios, generan responsabilidad de custodia y acumulan riesgos de seguridad de datos. Conoce en detalle los costos ocultos de almacenar equipos obsoletos y por qué la acción inmediata siempre supera a la postergación.

2. Vender equipos informalmente

Vender laptops y equipos de escritorio a empleados, a través de tianguis tecnológicos o a compradores informales parece una solución rápida, pero genera múltiples riesgos: no se garantiza el borrado de datos, no se genera documentación fiscal adecuada, se pierde trazabilidad del destino del equipo y se subvalora el activo al no acceder a mercados secundarios profesionales donde la demanda —y los precios— son mayores.

3. No documentar el proceso

Dar de baja equipos sin generar la documentación correspondiente crea un vacío que puede tener consecuencias graves en una auditoría fiscal o en una revisión de seguridad. Sin actas de baja, certificados de borrado y comprobantes de disposición, la empresa no puede demostrar qué hizo con los activos, cómo protegió los datos y cómo registró contablemente la operación.

4. Ignorar el borrado de datos

Formatear un disco duro y asumir que los datos fueron eliminados es un error que puede costar millones de pesos. Las herramientas de recuperación de datos pueden restaurar información de discos formateados con relativa facilidad. Solo un borrado certificado bajo estándares como NIST 800-88 garantiza que la información es irrecuperable.

5. No evaluar el valor residual antes de reciclar

Enviar directamente al reciclaje equipos que aún tienen valor de mercado es desperdiciar dinero. Un equipo funcional de 3 años que se recicla genera cero pesos (o incluso un costo por el servicio de reciclaje). Ese mismo equipo, canalizado a remarketing, puede generar miles de pesos. La evaluación de valor residual debe ser siempre el paso previo a la decisión de disposición.

6. Tratar la baja como un evento, no como un proceso

Las organizaciones que gestionan la baja de equipos como un evento esporádico —cuando la bodega se llena o cuando alguien se queja— nunca logran optimizar el proceso. Las empresas que implementan un plan ITAD estructurado con ciclos definidos, responsables asignados y métricas de seguimiento recuperan consistentemente más valor, reducen riesgos y simplifican la carga administrativa.

Checklist: baja de equipos de cómputo

Utiliza esta lista de verificación para asegurarte de que cada equipo dado de baja sigue un proceso completo y documentado:

En resumen: Dar de baja equipos de cómputo no es simplemente deshacerse de hardware viejo. Es un proceso que, bien ejecutado, protege a tu empresa de riesgos de seguridad, optimiza su posición fiscal, recupera valor económico y demuestra responsabilidad ambiental. La clave está en tratarlo como un proceso continuo y profesional —no como una tarea que se atiende cuando ya no hay espacio en la bodega.

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Equipo CircularIT®

Especialistas en gestión de activos tecnológicos y economía circular en México.

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